La lesbiandad es sin adicciones

Desde los años setenta, las lesbianas han denunciado que el capitalismo las ha enfermado a través de adicciones, estas han sido una forma de adormecer a las rebeldes y volverlas dependientes a estupefacientes, así no hay organización política, solo resquebrajamiento individual y colectivo. Las primeras lesbofeministas en Mexico nos cuentan sobre cómo en los sesenta el único espacio permitido para las lesbianas en el patriarcado eran los bares y los tantos problemas que eso acarreó a sus vidas. Por eso tuvieron que salir de las cantinas, y sacar a sus pares de ahí, solo así, entre ellas, se originó el lesbofeminismo, en el momento en que dejaron el espacio del bar y las adicciones. Sin embargo, el patriarcado no nos deja en paz y desde entonces intenta que regresemos ahí, por eso se ha renovado en fiestas privadas elegebeteras que confundidas se llaman a sí mismas «lesbofeministas». Revisemos la historia e identifiquemos cuántas organizaciones se fracturaron y cuántas mujeres ya no salieron del alcohol, miremos a cuántas amigas perdimos en las drogas, el papel de los bares hoy, y resistamos a eso. No es un invento mío, la misma historia lesbofeminista denuncia cómo el mercado lgbt quiere adormecer mujeres, escuchen a las lesbianas mayores, aprendamos de nuestras ancestras. En fin, esa es la razón por la que en los espacios lesbofeministas no se permite consumir alcohol ni drogas, por respeto a nuestra vida, a las que ya no están, a las que se están recuperando y por las que existimos en rebeldía.

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