Las tardes de los sábados son, sin dudar, mis favoritas. El cielo es distinto, también el tiempo, hasta la comida. Amo los paseos en sábado también, desde las cinco hasta la noche. La ciudad me parece más bella, el sol, las nubes. De los domingos solo me gustan las mañanas, pasada la una de la tarde ya todo es un anuncio de lunes y los detesto, pero los sábados están estancados en miel, incluso aunque tenga trabajo, aunque no tenga, aunque haya pendientes, aunque no haya, siempre son lindos y hermosos los sábados, a solas y acompañada. Podría quedarme a vivir en esta hora, en este día, por siempre.