Nube

No me di cuenta y eché más café. La ansiedad no se ha ido. He tenido el corazón rápido y la frustración por la ausencia de mi siesta de la tarde. Tengo ansiedad dirigida, me da ansiedad una bruja, quiero mirarla, atraparla, olisquearla. Mi imaginación me la regala entre mis manos y entiendo el absurdo. Deseo un pedazo de nube, que si agarras un poco con tu dedo índice y pulgar, se hace invisible, como si nunca hubiera existido. La ansiedad dirigida es clarividente: Yo a veces quisiera tener una nube en mi cama.

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