No hace mucho me preguntó cierta amora que si el término «ginealogía» (con i) es mío. Sí, contesté, aunque he visto que muchas se lo autoadjudican. Por eso les contaré la breve historia. El término lo propuse desde el lesbofeminismo en una conversatoria en La Casa de las 13 Brujas, el 28 de febrero de 2019, a la que Karina Vergara Sánchez me invitó para hablar alrededor de su concepto «presunta capacidad paridora» (sí, autoría de Karina), recuerdo que era jueves por la tarde y el texto lo acabé de camino a la reunión, en el metro de la Ciudad de México, rodeada de centenares de mujeres haciendo su vida cotidiana en esos vagones. Hubo varias asistentas y se transmitió por Zoom también. Hasta hay un link de ese texto, publicado en marzo del mismo año, en La Crítica http://www.la-critica.org/una-aproximacion-a-la-nocion…/. El término lo propuse cansada de no encontrarme en el término genealogía (con e) que muchas feministas blancas usaban para hablar de sus referentes, también lo hice centrándome en la cuerpa lesbiana, esta que me ata a esta tierra desde el clítoris, pero sobre todo desde el útero de memorias ancestrales (por eso la propuesta de gine con i, es una propuesta uterina y lésbica), sobra decir que la ginealogía es un término anticolonial y antirracista, tienen ginealogía las mujeres desde abajo, no las que siempre han narrado la historia de otras, es decir, para mí, ginealogía es la historia de nuestras ancestras y propias narradas desde el útero y nuestra lesbiandad.
En Google, pueden buscar y no hay referencia previa a lo que conté antes, hay un textito por ahí de una europea escrito en mayo de 2019, tres meses después de que lo propusiera, y no se acerca a mi contenido. Desde que le hemos dado difusión, lo he visto en palabras de más mujeres blancas. Sé que por lo colonizadas que hemos obligado a estar, adjudicamos y aplaudimos a las plagiadoras blancas porque ya ven, cómo una de nosotras, mujer de estas tierras va a «pensar» ¿no? «si solo somos replicadoras» o «alumnas de las grandes maestras blancas», o traductoras o recitadoras, pero no más. No ironizo, lo he escuchado y leído de muchas eurocentradas, las mismitas que hacen un llamado al «reconocimiento de autoría», pero lo que no nos aclaran es que solo lo harán si la autora es blanca o eurocentrada, o sea sus pares, de otra forma, si tú no eres blanca o seguidora de la razón ilustrada, te plagian, total que ellas son las que todas creen autoras, nadie sospechará del robo, ¿cierto? Las invito a que observen con mucha atención quién se autoadjudica qué, por qué nos borran y hacia donde van, analicen la naturalidad con la que lo hacen, observen a quién citan, miren bien a bien cómo opera ese racismo tan íntimo que nos lleva a aplaudir plagiadoras y a adularlas, localicen a las colaboradoras locales que priorizan europeas para hablar de nuestra lesbiandad y nuestra historia, miren bien todo ese racismo que es importante detener. No es la primera vez que las blancas actúan como blancas, es la metodología de la colonizadora de siglos, yo sé que lo pueden notar.