Yo lo conozco, íbamos en la misma clase, desde entonces era un macho progre con atuendo zapatista. En su campaña para consejero, le hizo casting a varias mujeres porque según él, él era la cabeza y ellas el cuerpo, no quiero decir con esto que lo logró, por mucha misoginia, ellas nunca fueron lo que él quería. Tiempo después se hizo profesor en la facultad y empezó a andar con sus alumnas, pequeñas con ojos grandes recién salidas de la adolescencia, tampoco quiero decir que logró reducirlas a algo, aunque quisiera, ellas se iban librando como podían, a pesar de su violencia. Con el tiempo, perfeccionó su discurso y empezó a leer feminismo (posmo). No creas que dejó de ser un macho, pero ahora podía disfrazarse mejor. Empezó a hablar del capitalismo gore y jugueteaba a ratos con una identidad marica, no tendría problemas en ponerse unas medias de red, besar a uno de sus amigos y jamás lo verías interrumpir a una compañera. Pero no creas que es porque estás con un espécimen última generación, está tan convencido de que las mujeres somos objetos, que se regodea entrando a espacios para simplemente ser alabado más mientras apaga el brillo de una nueva víctima, a quien le explota las ideas, el tiempo, la vida. Ten cuidado, compañera.