Algunos de esos machicuirs no se dan cuenta que su actitud “yo sé todo, tú no”, “te falta leer”, “¿a poco no consideraste tal, querida?”, “querida”, es decir, pendejear a la gente, y que ellos ven como síntoma glamouroso de su autoproclamada vanidad o autoestima o como le digan, tiene que ver simplemente con seguir reivindicando los comportamientos y privilegios asignados a un varón viviendo en el heteropatriarcado, en palabras simples, son simples machirrines. No hay más allá de eso.