La idea de la diferenciación sexual, entendida como hombres y mujeres como conjunto de la humanidad, es resultado de la opresión de hombres sobre mujeres, teorizaron las feministas materialistas.
En la historia no contada, los hombres determinaron que ese era el orden y el mito, una vez que llevaban a cabo sus ginocidios, instalaban posteriormente, a través de la violencia, la idea de que éramos su mitad, nos sometieron por medio de la violación y el asesinato, así crearon este orden del mundo cuya base dogmática es creer que somos «de la misma especie», y que «hombres y mujeres se corresponden por naturaleza».
Bajo esta línea, a mí no me interesa que haya otros «roles» o que no haya «masculinidad ni feminidad», yo lo que busco es que las mujeres nos liberemos de ellos, y eso no es «la abolición del género», es la desaparición de los hombres.
He visto que muchas compañeras hablan de «abolir el género», creyendo que podría erradicarse así la división del trabajo a través de otra educación, pero no son los roles el problema, esa es solo la superficie, el problema es que ha habido guerras ginocidas para mantenernos en el mito de la «mitad de la especie», no somos su mitad, no son parte de nosotras, la liberación empieza por entenderlo.
Eso de pedir «que haya otros roles», «que no haya roles», «abolir el género», es una trampa. La cosa es de origen, no somos su mitad, eso fue impuesto e inventado, y no me voy a organizar con otras mujeres para que sigamos con ellos en «otros géneros» o «sin géneros», en el mismito patriarcado.
Imaginemos que «se abolió el género», «no hay roles», pero las mujeres siguen con ellos, ¿saben quién sigue poniendo el cuerpo para parir? ¿saben quién seguirá cuidando y criando?, mujeres, ¿cierto?, no sucedió nada «aboliendo el género», enfrascarnos en que es el género, el origen y la solución es una trampa, no son los roles el problema, insisto, y no quiero decir con esto que están bien los roles de sometimiento a las mujeres (a los cuales yo evito decir roles y solo hablo de opresión).
Imaginemos una fábula, hay un conjunto de conejos acorralados por un conjunto de zopilotes, los zopilotes están obligando a los conejos a permanecer bajo ellos. A nosotras nos hicieron creer que somos lo mismo y cuando estás hablando de «abolir el género», estás pensando solo en ideas sobre cómo podrían llevarse mejor conejos y zopilotes en conjunto, pero no es abolir los roles de zopilotes y conejos lo que libera a las conejos, es que brinquen lejos porque no son la mitad de los zopilotes, no son el mismo conjunto de seres, ¿por qué tu imaginación se orienta a imaginar otro mundo «sin roles», pero con ellos? estás imaginando puro patriarcado.
La solución que proponen materialistas, radicales lesbianas y lesbofeministas ha sido y seguirá siendo la lesbiandad separatista. Desde ahí creamos munda donde somos la universa entera, el centro y la meta, en relación con la tierra, las animalas, las estrellas y nosotras. Lograr la lesbiandad separatista implica, aunque no queramos, luchar contra ellos, nuestra autonomía no es bien recibida, es un aviso de resquebrajamiento de su sistema y eso lo callan con sendas muestras de violencia feminicida, por eso seguimos hablando en términos de «lucha», sabemos bien a bien lo que pasa en tierra feminicida.
En la comunidad lesboseparatista no hay diferenciación con respecto a ellos porque son irrelevantes, ni siquiera existentes, existimos en relación a nosotras. En ese sentido, sí se puede abolir la diferenciación creída como «naturaleza», que no quiere decir abolir mi cuerpa entera con presunta capacidad paridora (concepto de Karina Vergara Sánchez), mi clítoris, mis ovarios, no, no, quiere decir: no soy lo diferente a ellos, soy en relación a otras, no soy la mitad de ninguna especie, o como en el ejemplo, no creo más que somos el conjunto de conejos que debe seguir averiguando cómo seguir atada a los zopilotes y que para seguir atada, deba averiguar «otros roles» u «otros géneros» o «no tener géneros».